jueves, 13 de octubre de 2011

Sorpresa

Pablo toma el arma, baja las escaleras atormentado, decidido con revolver en mano, escucha la algarabía de la fiesta que su madre preparo para él. Sabe que la paranoia lo posee de nuevo, estúpida y vívida como la sangre que corre en sus venas, sudoroso y con la protección entre sus ropas toma la cabeza de la mesa donde personas que ahora no reconoce lo rodean, risas, ruido, gritos todas son onomatopeyas para sus sentidos.

Su madre se acerca a él y le susurra al oído que la caja roja situada en el centro de la mesa es su regalo "sorpresa", siente el sudor frío que recorre su espalda y piensa: "¿Qué infiernos será?, ¿ratas rabiosas buscando paladear su débil carne?" de seguro es un complot entre Eudora la maldita bruja que se hace pasar por su amante novia y su hechizada e incauta madre. Terror es la palabra correcta, un éjercito infernal de hormigas recorren su cuerpo, fija la mirada en el pequeño paquete, las voces en la habitación lo invitan a abrirlo, su mente perturbada le transmite movimientos y chillidos insoportables. Con temblor en las manos abre el presente y entre felicitaciones descubre una billetera de piel, se mueve por si sola y dientes afilados lo saludan, Eudora intenta abrazarlo y la empuja fuertemente, una risa macabra brota, estruendosa, enferma, evidencia de que la locura esta presente, se arroja al piso maldiciendo a todos, toma el revólver y la muerte se convierte en su protectora contra esta distorsionada realidad.