jueves, 12 de julio de 2012

Las Horas antes del Fin


Veintidós horas, era mi ultimo recuerdo al mirar el reloj, mas que el tiempo parecía la cantidad de horas transcurridas desde la ultima vez que estuvo fuera. En ocasiones sentía su cuerpo ajeno, pesado, torpe, podría afirmar categóricamente que no era él.

El sonido del segundero era lo único que lo mantenía lúcido, alerta, esto parecía un desfile interminable de adjetivos que en vano trataban de describir su realidad.

Avanzó tres pasos delante en la oscuridad artificial creada por las cortinas cerradas, escucho pasos subiendo por la escalera, la angustia crecía, lo que quedaba de su cuerpo sudaba, miles de pensamientos fatalistas y apocalípticos inundaban su perturbada mente que se preguntaba; ¿acaso será quien acabe con su miseria?
De golpe la puerta se abrió y una diáfana silueta se distinguía entre el blanquecino resplandor que inundaba el espacio, lo esperaba, sabía que el momento llegaría. 


La figura tácitamente por fin pronunció las palabras:
“Ya es muy tarde, ¿no te haz bañado? date prisa llegarás tarde a la escuela, siempre es lo mismo contigo hijo”
Una vez más el suplicio de la educación  era mayor a cualquier escena mórbida y terrible que pudiera imaginar…